Más allá del agarre: entendiendo la biomecánica del bebé en la lactancia materna

Fuente: Freepik – Niña recién nacida

Cuando surgen dificultades en la lactancia, en la mayoría de los casos la mirada se posa de inmediato en la madre: ¿es correcta la técnica?, ¿está bien la posición?.

Sin embargo, la evidencia clínica y la experiencia nos invita a ampliar el foco. Muchas veces, el inconveniente no tiene que ver con la voluntad ni con la capacidad de la madre, sino con la biomecánica y el sistema nervioso del bebé. Dos dimensiones que necesitan ser observadas en conjunto para encontrar soluciones reales y sostenibles.  

La base de todo: coordinar una tríada esencial

Para que un bebé pueda alimentarse de forma eficiente y segura, necesita coordinar tres procesos fundamentales: succión, deglución y respiración.

Esta coordinación depende directamente del sistema nervioso central, en particular del tronco del encéfalo, donde se originan varios pares craneanos.

Estos nervios actúan como verdaderos «directores de orquesta», permitiendo al bebé realizar los movimientos finos y precisos necesarios para alimentarse, entre muchas otras funciones vitales.

  • Trigémino: Participa en la apertura amplia de la boca.
  • Facial: Permite mantener el sello alrededor del pecho, conservando el vacío necesario para la extracción de la leche.
  • Hipogloso: Controla los movimientos de la lengua indispensables durante el amamantamiento.

Cuando alguno de estos engranajes no funciona con libertad, la lactancia puede volverse desafiante, aun cuando la técnica y la disposición materna sean adecuadas.

 

Factores que pueden influir en la lactancia

Más que buscar responsables, resulta mucho más útil identificar factores de riesgo que pueden generar tensiones en el cuerpo del lactante y dificultar estos procesos naturales:

  1. Durante la gestación: El poco espacio intrauterino (como ocurre en embarazos múltiples) puede llevar al bebé a adoptar posturas mantenidas, que en algunos casos derivan en tortícolis muscular congénita.
  2. La experiencia del parto: Partos muy prolongado o aquellos que requieren el uso de instrumentos como fórceps o ventosas pueden generar compresiones mecánicas en la base del cráneo o tensiones en la musculatura cervical. Estas tensiones pueden afectar el paso y la función de los nervios craneanos involucrados en el acople al pecho.
  3. Factores postnatales: El uso prolongado de dispositivos como mecedoras, o mantener al bebé siempre en una misma posición, puede favorecer la plagiocefalia posicional (aplanamiento de la cráneo), alterando la simetría de la cabeza y la mandíbula.

 

¿Qué observar para ayudar al bebé?

Una observación cuidadosa del lactante puede entregar señales valiosas sobre la presencia de tensiones o incomodidades:

  • Asimetrías: Preferencia marcada por mirar hacia un lado o una mandíbula que parece rotada.
  • Compensaciones: Algunos bebés, ante la dificultad para mover la lengua con libertad, comienzan a «masticar» el pecho para extraer la leche, lo que suele generar dolor en la madre. También puede observarse un callo en los labios como intento de lograr un mejor sellado.
  • Posturas de defensa: Bebés que tienden a aruqearse hacia atrás (hiperextensión) o que no toleran estar boca abajo, lo que puede indicar tensiones en la cadena muscular que va desde el cráneo hasta el sacro.

 

El camino hacia la resolución: Un trabajo en equipo

La clave para superar estos desafíos es el abordaje multidisciplinario. No se trata de preocuparse, sino de ocuparse.

Cuando se detectan disfunciones cráneo-cervicales, la intervención coordinada de distintos profesionales puede marcar una diferencia profunda en la rehabilitación de la succión:

  • Asesoras de lactancia: Para ajustar posiciones que no resulten dolorosas mientras se trabaja la causa de base.
  • Kinesiólogos, Fisioterapeutas y/o Fisiatras: Para abordar tensiones musculares, mejorar la movilidad, la elasticidad y acompañar el desarrollo postural.
  • Fonoaudiólogos: Para trabajar directamente la funcionalidad de la boca y la lengua.
  • Pediatras y Neurólogos: Para realizar un seguimiento integral y descartar otras causas asociadas.

 

La lactancia es un proceso de aprendizaje mutuo. La gran mayoría de estos inconvenientes son benignos y transitorios cuando se abordan a tiempo con el acompañamiento adecuada. Con el apoyo correcto, el sistema del bebé encuentra nuevamente el equilibrio y la armonía en la alimentación se restablece.

 

Como mensaje final…

Imagina que la lactancia es como un sistema de engranajes en un reloj de precisión. Si una de sus piezas (la biomecánica del bebé) está un poco apretada, ya sea por el recorrido del parto o por su posición inicial, el reloj no marcará bien la hora.

No significa que el reloj esté roto ni que quien le dio cuerda lo haya hecho mal. Simplemente necesita que un relojero experto alivie esa presión para que todos los engranajes vuelvan a girar en equilibrio.

Si quieres profundizar en este tema y aprender de la mano de la Dra. Romina Torres Salinas, mamá, pediatra, consejera de lactancia y docente, te invito a escuchar el episodio del podcast que grabé junto a ella.

Déjame también tus dudas o comentarios para que podamos mirarlas en conjunto.


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About the Author Nathalia

Soy Nathalia, mamá y Asesora de Lactancia certificada por Edulacta, con diplomado en Lactancia y Puerperio de la Escuela Renacer de Chile. Desde 2020 me dedico a divulgar información sobre lactancia, el puerperio y todos los temas relacionados con esta etapa. Creé un congreso virtual, conduzco un podcast especializado y acompaño familias a través de talleres y asesorías personalizadas. Mi compromiso es brindarte información confiable, actualizada y basada en evidencia, con la calidez y cercanía que esta etapa tan transformadora merece.